viernes, 26 de febrero de 2010

Insipirados en el diablo

Debatía hace unos días con un grupo de alumnos sobre el estado de bienestar, los servicios sociales, las políticas sociales del gobierno, etc. Cuando se habla de este tema siempre surge la comparativa con Estados Unidos (sobre todo ahora que se habla de la reforma sanitaria pretendida por Obama) y siempre hay quien indica que no podemos quejarnos porque el Estado nos ofrece “gratuitamente” toda una serie de servicios (que los Americanos por ejemplo han de pagar de su bolsillo).

Llama la atención lo de “gratuitamente”: ¿Sanidad gratuita? ¿Educación gratuita? Si nos ponemos a calcular cuánto nos cuesta a cada familia esos servicios que algunos creen que “regala” el Estado (y otros quieren hacer ver que quien lo regala es el Gobierno) nos llevaríamos una ingrata sorpresa.

Un alumno nos remitió unos datos extraídos de Internet que desmontan la teoría de la gratuidad y que me han servido también para reflexionar sobre las medidas que necesitamos para salir de la crisis:

- Tenemos que generar varios millones de puestos de trabajo
- Para ello necesitamos crear nuevas empresas (España es uno de los países del mundo en los que más costoso, complejo y lento es crear una nueva empresa; en algunos países de Europa se hace en 24 horas por Internet sin apenas coste) y que las empresas que han sobrevivido recuperen su nivel de producción
- Si queremos producir más tendremos primero que ser capaces de vender más; para ello necesitamos optimizar nuestras estrategias comerciales en los mercados emergentes que tirarán del carro (India, China, Brasil…) ya que la vieja Europa parece que volverá a gripar su motor (y no sirven para solucionarlo los millones de vacunas fabricadas de la gripe A)
- Pero vendiendo mejor en esos mercados (en los que no nos comemos una rosca si nos comparamos con ingleses, franceses o alemanes –ni que decir norteamericanos) hemos de, sobre todo, reactivar el consumo interno.

¿Cómo demonios reactivar el consumo interno si cada día miles de persona pierden su puesto de trabajo? Cómo generar nuevos puestos de trabajo si cada día la gente consume menos? Si no rompemos ese círculo vicioso tardaremos una década en reactivar nuestra economía.

Hace falta una reforma laboral que anime a las empresas a contratar (que no sean tan conservadoras a la hora de analizar la conveniencia de generar un nuevo puesto de trabajo). Y de forma paralela hemos de permitir que los ciudadanos dispongan de más dinero para consumir.

Pero no podemos subir salarios (ya que uno de los graves problemas de nuestra economía es ése: los salarios son muy bajos, pero la productividad también; si elevamos salarios muchas empresas dejarán de ser competitivas). ¿Qué hacer entonces para que la gente disponga de más dinero para consumir?

Es aquí cuando (mal que a muchos les pese) hemos de inspirarnos en los Estados Unidos de América, la meca del consumismo. Si, si; ya sé que para muchos el consumo es un pecado, pero España necesita que sus ciudadanos consuman, si queremos generar empleo. ¿Por qué los norteamericanos consumen tanto? Son muchos los motivos…y no se puede cambiar la idiosincrasia de un pueblo de la noche a la mañana; pero algunos datos nos pueden ayudar a reflexionar y generar ideas. Intentemos inspirarnos en el "diablo".

A un español le cuesta la gasolina más del triple que a un estadounidense. Yo lleno mi depósito dos veces a la semana, cinco veces al mes; cada depósito son 60€, es decir, 300€ al mes, lo que me da 3.600€ al año. Los 2.400 euros que pago de más son impuestos que se lleva el Estado (para darme entre otras cosas “servicios sociales gratuitos”) y que pueden venir muy bien para consumir.

Un estadounidense no paga IRPF si sus ingresos son menos de 3.000 dólares al mes. En España hay millones de personas que cobran menos de 4.000€ al mes y podríamos facilitarles el consumo, sobre todo a los mileuristas.

A un español le cuesta la tarifa del teléfono móvil el doble que a un estadounidense. Las tarifas de Internet son tres veces más caras (por una conexión tres veces más lenta). Si el mercado funcionara correctamente y hubiera competencia de verdad he calculado que mi empresa ahorraría en telecomunicaciones unos 4.000€ al año. Con esas cantidades se podrían generar entre todas las empresas españolas muchos puestos de trabajo (y las empresas mejorarían su competitividad; no solo reduciendo costes, sino incrementando la velocidad de Internet, por ejemplo).

A un español le cuesta la electricidad un 80% más cara que a un estadounidense. De nuevo un mercado donde la competencia no funciona. Y un país que parece no dar importancia a su déficit energético y al elevado coste que supone para nosotros importar petróleo, gas e incluso energía atómica de Francia.

A un español también le cuestan las comisiones bancarias y el mantenimiento de tarjetas de crédito un 80% más que a un estadounidense.

Se ha dado un impulso a la economía española con ayudas a la compra de coches; siendo esas ayudas insignificantes, se ha demostrado que la gente, si bajan los precios de los coches, compra. ¿Cómo multiplicar ese efecto? Un coche que a un estadounidense le cuesta 10.000 dólares (unos 7.000 euros) al español le cuesta más del doble. La diferencia no solo reside en lo dinámico del mercado estadounidense que genera un volumen que no hace necesarios altos márgenes en los distribuidores (concesionarios). El verdadero problema está en los impuestos: entre el IVA y el impuesto de matriculación se llevan un tercio del valor del coche. Si pagamos 18.000€ por un coche, 5.000€ son de impuestos. Por no hablar del seguro del coche: a un estadounidense le cuesta la mitad (lo mismo un seguro del hogar).

Hablando del IVA: cada par de zapatos, ordenador, reloj, raqueta de tenis o mochila para el niño que compramos nos cuesta por lo menos un 10% más caro que a un estadounidense. Ellos pagan sus “taxes” estatales (la parte del impuesto que se queda cada Estado) que varían entorno al 4% y federales (el Gobierno Federal se queda con un exiguo 2%). Frente a un 6% nosotros pronto pagaremos un 18% (el triple). Con esa diferencia las familias podrían incrementar de forma importante su potencial de consumo. Por no hablar de los impuestos “especiales” sobre tabaco y alcohol (que no existen en USA y en España llegan a encarecer el 320% del valor del producto)

Pero sigamos hablando de impuestos directos: en USA las empresas no pagan algo equivalente al IAE (Impuestos de Actividades Económicas), el impuesto de circulación del vehículo que pagamos los españoles para financiar enchufados en los ayuntamientos tampoco existe (por no hablar de la fortuna que hay que pagar por la OTA en muchas ciudades españolas –en ocasiones más cara que un parking privado- mientras que en muchas ciudades estadounidenses pagan algo llamado “sticker” que faculta para aparcar durante una año en todos los parkings municipales y cuests alrededor de 15 dólares anuales; ¿has calculado lo que pagas de OTA al ño?
Hablando de los ayuntamientos: en USA no hay impuesto de circulación; pero tampoco pagan ese “invento” llamado IBI (Impuesto sobre los Bienes Inmuebles).

Hablando de las Comunidades Autónomas: algunas mantienen el impuesto de Sucesiones y Donaciones (que no existe en USA). P

ero claro, españoles tenemos que pagar el salario de:
- 17 Presidentes Autonómicos. Muchos de ellos tienen séquito de Jefe de Estado: asesores, coche oficial, chófer, secretarios… ¡Un país con 45 millones de habitantes tiene 17 Presidentes! Algunos de ellos “Presiden” territorios con menos habitantes que un barrio de Nueva York
- Los 17 Gobiernos Autonómicos conllevan más de 300 “minitrillos” (cada uno con su cohorte de asesores, coche oficial, chófer, tarjeta VISA…)
- El Gobierno Central, más allá de los Ministros, cuenta con 200 Directores Generales y 2.000 asesores.
- Y claro está, ¡1.600 parlamentarios! Sumados a los 350 diputados en Cortes y 300 Senadores, ¡más de 2.250 personas para gestionar un país de 45 millones de habitantes! Cuando cada vez en mayor medida la capacidad legisladora se traslada hacia Europa.
- ¿Y qué decir de los 9.000 alcaldes y 86.000 concejales?

Hemos superado los 3.000.000 de funcionarios y trabajadores públicos (uno por cada 15 habitantes). En Estados Unidos tienen un funcionario por cada 145 habitantes.

Los datos utilizados ilustraban la comparativa entre la sanidad “gratuita” española y el “problema” de Estados Unidos. Al margen de todos los impuestos que pagamos, la Seguridad Social nos quita una media de 300 euros al mes (y la empresa paga otros 400 por los menos). Es decir, pagamos a la Seguridad Social 700 euros al mes para que nos ofrezca esa sanidad (el equivalente a 1.000 dólares al mes). Un seguro sanitario privado normal (tipo Igualatorio o Sanitas) le cuesta a un estadounidense unos 5.000 dólares anuales (que son 400 dólares al mes). O lo que es lo mismo: nosotros pagamos unos 700 euros al mes por la Sanidad Pública y el americano unos 300 euros. Aunque realmente a través de la Seguridad Social pagamos las pensiones. Pero de nuevo una comparativa con los planes de pensiones demostraría la ineficiencia del modelo.

Y, sobre todo, no hemos de olvidar que el salario medio en Estados Unidos triplica al equivalente español. Ingresan más y les quitan mucho menos; resultado: tienen mucho más para gastar. Si analizamos nuestra realidad: ingresamos poco y el Estado nos quita demasiado; con el escaso margen hemos de pagar una hipoteca, comida, colegios y ropa. Esa microscópica cantidad que nos queda a fin de mes para consumir ¿servirá para reactivar la economía del país? (después de quitarle el 18% de IVA, claro)

jueves, 4 de febrero de 2010

¿Flexibilizar el mercado laboral? ¿Abaratar el despido?

Menuda polvareda están levantando las declaraciones del empresario gallego Adolfo Domínguez.

En este país, cuando alguien habla de “flexibilizar” el mercado laboral, enseguida le saltan al cuello. Son muchos los que mencionan el concepto “flexibilidad” y cuando llegan las reacciones reculan, suavizan el concepto o simplemente se niegan a hablar de ello (como lamentablemente hace la oposición, más preocupada por recortar puntos al Gobierno en las encuestas que por poner encima de la mesa sus medidas para resolver la crisis). El PP sabe que hablar de “flexibilizar” el mercado laboral (o peor aún, “abaratar” el despido) resta votos en su obsesión por asaltar la Moncloa.

Si no es cuestión ni de “flexibilizar” ni de “abaratar”. Si queremos volver a generar empleo (¡mucho empleo!) a corto plazo tenemos que ir hacia modelos laborales similares a los anglosajones. Como ha dicho Adolfo Domínguez sin morderse la lengua, “implantar un despido libre, sin trabas administrativas ni judiciales en el mercado laboral para que la gente se gane cada día su puesto de trabajo”.

"Todas las medidas que se tomen para hacer más fácil el trabajo del emprendedor se reflejarán en una menor tasa de paro. Los empresarios necesitan libertad para reorganizar sus empresas y que no les cueste una barbaridad prescindir de un individuo que no contribuye a la productividad".

El mercado laboral no es un mercado; porque no hay libertad ni equilibrio entre demanda y oferta. Un empresarios debiera poder prescindir de quién quisiera y un trabajador debiera poder dejar de trabajar en una empresa cuando le diera la gana. El primero no puede hacerlo porque en ocasiones (sobre todo ahora en tiempos de crisis) no dispone de recursos económicos para pagar indemnizaciones (hay casos de cien mil, doscientos mil o trescientos mil euros) o la ley se lo impide; y los segundos no son libres de mandar a la porra a sus empresarios cuando éstos no satisfacen sus expectativas porque un mercado tan poco flexible como el español apenas generar oferta de empleo (y algunos trabajadores tienen que aguantar carros y carretas).

El escenario ideal para hacer prosperar la innovación, las ideas, el talento, la generación de valor, el desarrollo de nuevos productos y servicios avanzados, la creación de un nuevo modelo productivo. Un mercado laboral con leyes, agentes y comportamientos más propios de la revolución industrial que del siglo XXI.
Adolfo Domínguez ha dicho que no cree “"en un sistema que permite que alguien se coja la baja un año por depresión, la mayoría de las veces fraudulenta, se reincorpore y tenga 30 días de vacaciones". Es uno de los muchos defectos del sistema. Sobre todo cuando el gran problema de la empresa española se llama productividad.

jueves, 14 de enero de 2010

Feliz 2011

En los dos últimos años hemos asistido a la peor crisis que muchos recordamos. En 2008 el gobierno hablaba de ralentización del crecimiento cuando nuestra economía caminaba (como así lo certificó 2009 con una caída del PIB cercana al 4% y la destrucción de casi dos millones de puestos de trabajo) hacia una profunda recesión. Hace poco más de un año, a finales de 2009, el mismo gobierno que negó la crisis hablaba de “brotes verdes” y de “inicio de la fase de recuperación”. A lo largo de ese año únicamente se centró en intentar frenar la caída mediante un enorme crecimiento del gasto público y quedarse parapetado a la espera de la recuperación internacional.

El recién terminado 2010 ha demostrado cómo el embriagador ambiente que al parecer se respira entre los muros del Palacio de la Moncloa genera en sus inquilinos un extraordinario sentimiento de infalibilidad. No es la primera vez que sucede (ni será la última) con un Presidente del Gobierno: todos los demás están equivocados y solo los que piensan como yo están en posesión de la verdad. Esa postura de un Presidente con grandes deficiencias en cuanto a conocimientos económicos (deficiencias acrecentadas por el hecho de asemejarse más el Consejo de Ministros a una reunión de apóstoles que jalean a su líder que a un foro de debate y generación de opiniones entre individuos altamente preparados) ha convertido lo que en 2009 era una grave crisis en la gran recesión en la cual se introducido nuestra economía a lo largo de este finalizado 2010.

Prácticamente todo ha seguido cayendo a lo largo del 2010: el consumo de las familias (ahora que ven como se empieza a destruir empleo entre los trabajadores con contrato fijo y que muchos funcionarios –sobre todo en Ayuntamientos- no han podido cobrar su nómina a fin de mes, el consumo se contrae) , el crédito, el empleo, el PIB, los servicios públicos (las autonomías cierran centros de salud, los ayuntamientos sus polideportivos…), etc. Las excepciones son el gasto público, la tasa de morosidad, la Deuda Pública (que a finales de 2010 roza el 75%) y los salarios. La sensación a comienzos de 2010 de que la economía se estaba recuperando era falsa (un lamentable engaño): simplemente se estaba ralentizando el ritmo de empeoramiento.

¿Qué va a suceder a lo largo de este nuevo 2011? Más de lo mismo. O peor: los tipos de interés tenderán a subir desde los mínimos alcanzados, las inyecciones de dinero a los bancos desaparecerán (solo han servido para que en 2010 los bancos y cajas atiendan los pagos de su espectacular deuda contraída en el exterior que sirvió para financiar el ladrillo) y los procesos de fusión de cajas que no pudieron acometerse en 2009 y 2010 por culpa de los oscuros intereses de los políticos en su control tendrán ahora que acelerarse. Mientras las cajas agonizan los bancos se preocuparán únicamente por su propia supervivencia, de manera que por mucho que las empresas continúen gritando a los cuatro vientos la imperiosa necesidad de crédito, conseguir financiación en 2011 seguirá siendo una quimera para la inmensa mayoría (y los que la consigan tendrán que pagar unos diferenciales abusivos), lo que avocará a la desaparición de muchas empresas que a duras penas han sobrevivido a este finalizado 2010.

Muchas empresas creyeron en 2010 el mensaje oficial: la economía se está recuperando; hemos tocado fondo y ahora queda esperar. Y emularon al Gobierno: permanezcamos parapetados hasta que la economía internacional tire del carro.

El carro no se ha movido hacia adelante; ha seguido retrocediendo en 2010. Cierto es que la economía China se ha recuperado algo, que la economía India evoluciona y que Estados Unidos ha iniciado su recuperación; pero, ¿cómo afecta a nuestro PIB ese crecimiento? Si apenas estamos presentes en esos mercados; si nuestras históricas deficiencias en la internacionalización siguen siendo una cruda realidad. Esa mejora ha de ser mucho mayor para que podamos compensar sus beneficios (derivados tal vez del efecto de ese crecimiento asiático sobre nuestras economías vecinas –Alemania, Francia, Reino Unido..) con las tremendas deficiencias de nuestra situación interna.
Los excelentes años vividos por nuestras empresas en 2007 y 2008 generaron “grasa” suficiente para sobrevivir durante el frio 2009 y el gélido 2010. Ahora que comienza el 2011 la grasa para muchos se ha terminado. La sucesión de ERE´s con la que han ido tirando cientos de empresas en 2009 y 2010 concluirá trágicamente en cese de la actividad e incremento de la tasa de paro.

Las arcas públicas se llenan de telas de araña. A pesar de la subida del IVA a mediados de 2010, el déficit ha seguido galopando a sus anchas, debido a la caída de la recaudación y a la obsesión del Gobierno por evitar la austeridad en el gasto público. El diferencial de nuestra deuda se está disparando y lo que hace tan solo cinco años parecía improbable se cierne sobre nosotros como una terrorífica amenaza: muy pronto no habrá dinero suficiente para poder atender todos los compromisos (pagar las pensiones, los salarios de los funcionarios, las infraestructuras…)

A comienzos de este finalizado 2010 el Gobierno parece decidido a agotar la legislatura evitando a toda costa las revueltas sociales. Parecía que tener complacidos a los sindicatos (atacando de vez en cuando a los empresarios, repitiendo constantemente que no se tomarán medidas que impliquen flexibilizar el mercado laboral, que no se recortarán salarios…) iba a evitar la movilización de las masas. Pero a finales de año hemos visto como lo que no puede ser no puede ser y además es imposible: los cinco millones de personas que no tienen trabajo han comenzado a ver que seguirán en esa situación durante mucho tiempo; y el millón de personas que ha agotado ya su subsidio de desempleo empieza a sentir la cruda realidad del un frío helador cuando muchos de ellos han comenzado a ser acosados por los bancos mediante procedimientos de embargo.

Mientras tanto, los trabajadores con contrato fijo se han enrocado y parece no importarles nada la situación de los cinco millones de compañeros sin empleo. Condicionados por el mensaje sindical (la culpa de la crisis no es de los trabajadores, así que no han de ser los trabajadores los que paguen) nadie quiere ni hablar de ajustar los salarios a la productividad. Ni trabajadores, ni gobierno, ni sindicatos…quieren hablar de flexibilidad laboral. Algo tan lógico como equilibrar salarios y productividad se convierte entonces en un imposible. Y algo tan ilógico como ver subir los salarios mientras aumenta el paro y desciende la producción, sigue siendo el pan nuestro de cada día.

¿Alguna buena noticia para este 2011? El PIB dejará de caer. Pero si tenemos en cuenta que en 2009 cayó casi un 4% y que en 2010 ha caído más de un 1%, no creo que sea digna de celebraciones esa pequeña mejora prevista para 2011. El paro seguirá creciendo (en el último semestre del 2010 ha superado el 20%) a comienzos de año, pero en la segunda mitad veremos una pequeña recuperación (decenas de miles de inmigrantes han decidido regresar a sus países y cada vez son más los españoles, sobre todo los jóvenes, los que están emigrando hacia países como Alemania, Reino Unidos, Brasil…en busca de una oportunidad que tienen claro en España no encontrarán) de manera que tal vez celebremos a finales de 2011 volver a tasas de paro inferiores al 20%. El déficit público comenzará a contenerse (el estado continuará privatizando servicios públicos –aeropuertos, sanidad, educación…- y las arcas tendrán un respiro).

Una cosa esta clara: la década que ahora comienza va a ser muy dura para todos. Pero no hemos de olvidar que nos estamos jugando el futuro y de lo que ahora hagamos en 2011 (y de lo que dejemos de hacer) dependerá la España que tendremos en 2020. Cuanto antes llegue un gran pacto que reforme la educación, el mercado laboral, la función pública y las administraciones, mayores serán las posibilidades de evitar lo que hoy, a 14 de enero de 2010 parece inevitable: convertirnos en uno de los países más pobres de Europa.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Día 440: la suerte está echada

La suerte está echada. Quedan unos pocos días para que arranque el 2010 y la bolita se detendrá en el rojo o en el negro. Las apuestas están cerradas, cada uno hemos hecho lo que hemos podido (o querido), incluido el Gobierno, y ahora nos queda aguardar nuestro destino.

A finales de 2010 veremos si la apuesta de este Gobierno por el gasto social y la inversión en proyectos públicos (léase Planes E, Planes Renove, subsidios, etc.) funciona y hace reaccionar a nuestra economía; o de lo contrario nos vamos al garete.
Dicen que cuando veas las barbas de tu vecino pelar, vayas poniendo las tuyas a remojar. Estamos asistiendo a lo que acontece en países como Grecia o Dubai, escuchando los avisos de las agencias de calificación de riesgos, de bancos como el suizo Credit Suisse, etc. Nos podemos encontrar con problemas de deuda soberana en la propia zona euro y España tiene, junto a Grecia e Irlanda, muchas papeletas para el desastre.

Ya he comentado en otros post del blog que la decisión del Gobierno de solucionar la crisis a base de gasto público en lugar de realizar profundas reformas estructurales tiene un alto riesgo: si falla, las consecuencias pueden ser peores que la propia crisis. Como decía al principio, la suerte está echada. Solo queda esperar a ver qué pasa.

Si el Gobierno logra reactivar la economía con sus medidas a lo largo del 2010, me quitaré el sombrero y cambiaré el nombre del Blog: en lugar de Vayacrisis! buscaré uno que sirva de homenaje a Zapatero.

Si no lo consigue (ya me estoy preparando para ello) el panorama de España es claro: viviremos el peor momento de nuestra historia reciente (desde la llegada de la Democracia).

España, al igual que cualquier empresa o particular, puede verse imposibilitada para hacer frente a sus deudas. El elevado endeudamiento y el elevado déficit (el arriesgado incremento del gasto público y le descenso de los ingresos) pueden llevar a España a la misma situación a la que irremediablemente se encamina Grecia: la intervención de sus políticas por parte de la Comisión Europea para poder acudir en su rescate.

Al igual que sucede con las empresas en concurso, el Estado puede ser “intervenido” para garantizar que pagará sus deudas; ya que su actual “gestor” (léase Zapatero) no ha sido capaz de sacar adelante “la empresa” otros tomarán las medidas necesarias y asistiremos entonces al mayor recorte de gasto público de la historia reciente del país acompañado de subidas de impuestos para equilibrar ingresos y gastos y poder de paso ir amortizando deuda.

No tiene ninguna pinta de que el Gobierno vaya a poner en marcha un duro (pero necesario) plan de austeridad presupuestaria, así que, caso de no funcionar las medidas tomadas hasta la fecha, el caso de España puede llegar a tomar el color del caso heleno.

Será entonces cuando desaparecerán de los presupuestos enormes partidas para gastos sociales (deducciones, subsidios, becas, sanidad….), se tendrán que recortar Ministerios, altos cargos, etc. y recortar los salarios de los funcionarios. Irremediablemente.

Será entonces cuando concluirá el idilio Sindicatos-Gobierno y la calle comenzará a ponerse calentita; al margen de los conflictos que puedan surgir con muchos funcionarios que pueden derivar en el bloqueo de la función pública.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Día 428: el Premio Nobel de la Guerra

Llevo 41 años como corresponsal de prensa en este Planeta y los primitivos (pero complejos) seres que habitan este Planeta (los humanos) no dejan de sorprenderme. Tal vez por eso me apasionan tanto y veo justificada mi permanencia en este remoto lugar del Universo, a cinco millones de años luz (utilizando el primario sistema de medición terrícola precuántico) de mi querido planeta.

Hace algo más de 100 años un empresario llamado Alfred Nobel manifestó en su testamento su voluntad de reconocer la labor de las personas y organizaciones que contribuyeran de forma notable a la evolución de la sociedad. Esos galardones (denominados Premios Nobel) van acompañados de una significativa recompensa económica (algo que como he escrito en otras crónicas desde este Planeta estimula en gran medida a los humanos) pero sobre todo gozan del máximo prestigio y reconocimiento a nivel mundial (no tan importante en su escala de valores como el dinero, pero relevante)

Entre ellos se entrega el llamado Premio Nobel de la Paz. A lo largo de cien años este galardón ha reconocido el trabajo en pos de la Paz de personas y organizaciones cuyo mensaje ha dejado huella no solo en la Tierra, sino en otros planetas de la Vía Láctea y galaxias vecinas, como el nuestro: Martin Luther King, la Cruz Roja, la Madre Teresa de Calcuta, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Nelson Mandela, UNICEF…

Probablemente llamará la atención a los habitantes de nuestro Planeta la designación del Comandante en Jefe de un Ejército que en estos momentos combate en dos guerras como Premio Nobel de la Paz. Forma parte de la paradójica complejidad de estos interesantes seres primitivos que habitan este pequeño planeta azul situado en un pequeño sistema formado por un pequeño número de planetas entorno a una diminuta estrella a la que llaman Sol.

El Comandante en Jefe del Ejército de los Estados Unidos de América voló (en una primitiva aeronave propulsada por combustibles fósiles denominada Air “Force” One) desde su ciudad (Washington) al lugar donde se celebra todos los años la ceremonia de entrega de los Premios Nobel (Oslo) unos días después de ordenar a 30.000 de sus soldados que se prepararan para reforzar las tropas de uno de sus campos de batalla: un remoto y complejo territorio llamado Afganistán.

Llamará la atención a los lectores de nuestro Planeta (a pesar de llevar tanto tiempo entre los humanos a mí también me siguen sorprendiendo sus reacciones) que el Premio Nobel de la Paz citara en 30 ocasiones la palabra “guerra” por tan solo 10 la palabra “paz”. En su discurso el Comandante comentó que "los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz".

A lo largo de su alocución lanzó mensajes de paz a dos países del mismo Planeta con los que mantiene algunas diferencias: Corea del Norte e Irán. Expresamente, refiriéndose a ambos territorios, el Comandante en Jefe dijo que “los regímenes que violen las normas deben rendir cuentas" (deduzco se trata de un mensaje de Paz aunque he de confesar que esta situación me genera confusión al no alcanzar a comprender la dicotómica complejidad del ser humano y su metafórica forma de expresión)

En su discurso no hizo mención al sorprendente (desde nuestro “extravialácteo” punto de vista) modo de sancionar a los similares que infringen las normas de convivencia (recordamos que los humanos no utilizan metodologías basadas en imposibilitar la comisión de delitos mediante prevención a través de la identificación de potenciales motivos que puedan derivar en conductas impropias, sino que optan por el primitivo medio –extinguido en nuestra sociedad hace cien mil años- del “castigo”). En su país se utiliza la denominada por los humanos “pena de muerte” (no quiero herir la sensibilidad de nuestros lectores, pero he de recordar que en este Planeta las leyes permiten que sus habitantes se maten los unos a los otros con el beneplácito de la justicia y la complacencia de una parte de la sociedad), pero tal vez este aspecto era desconocido por los miembros del jurado que concede esta noble distinción.

Por último, una “anécdota” (como gustan de decir los terrícolas): Alfred Nobel, padre de los referidos galardones, amasó su fortuna inventando y fabricando la dinamita (una sustancia detonante muy elemental compuesta por nitroglicerina y dióxido de silicio) que se emplea, entre otras cosas, en los explosivos utilizados por los humanos en sus fratricidas contiendas bélicas.

¡Ahora comprendo el Nobel de la Paz de Obama!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Día 427: una de pesimistas

La economía cada vez me resulta más apasionante. Al igual que sucede con el calentamiento global del Planeta, circulan teorías de expertos absolutamente contradictorias. En el caso de la economía, además de contradictorias, resultan ambas absolutamente creíbles al estar soportadas en argumentos muy sólidos.

Es el caso de las teorías de dos expertos internacionales: : Marc Faber y Mike Shedlock (Mish). Faber es un inversor suizo y gestor de fondos, editor del boletín mensual sobre inversión The Gloom Boom & Doom Report, y popular analista entre los medios y canales financieros norteamericanos por sus predicciones catastrofistas. Por ejemplo, fue Faber quien dijo que EEUU se dirigía hacia una hiperinflación como la sufrida por Zimbabue. Mish es gestor de patrimonios, y escribe y mantiene su prestigioso blog, Global Economic Trend Analysis. En contraposición a Faber, Mish se muestra mucho más cauto al predecir hiperinflación, y ve una clara tendencia deflacionaria, resumida, entre otros factores, en el desplome del crédito.
Uno piensa que la impresión de dinero y papeles por parte de las autoridades monetarias generará inevitablemente hiperinflación, mientras que el otro ve el panorama deflacionario -debido a la contracción del crédito, caída del consumo, e ineficacia de las políticas de la banca central- como el más previsible.

El problema viene cuando ambos se ponen de acuerdo en una cosa; y cuando ese punto de acuerdo resulta tan espeluznante: nos dirigimos hacia una guerra.

En una reciente conferencia pronunciada en Singapur (ver http://www.bi-me.com/main.php?id=42214&t=1&c=35&cg=4&mset=1011 ), Fabre ha dicho que “la crisis no ha resuelto nada. Por el contrario, hay menos transparencia hoy que antes. El balance del Gobierno se está expandiendo, y los abusos que han llevado a esta crisis han continuado”. Faber vaticina una gran quiebra financiera que antecede a una guerra, liderada por los gobiernos para tratar de desviar la atención de la gente: “la continuación de estos abusos le lleva a pensar que, finalmente, habrá un gran colapso y luego toda la expansión crediticia llegará a su final […] Antes de que eso suceda, los gobiernos continuarán imprimiendo dinero, lo que con el tiempo conducirá a tasas de inflación muy altas, y la economía no responderá al estímulo”. Y termina con el mensaje más terrorífico: “La familia media se verá dañada por ello, y luego, con el fin de distraer la atención de la gente, los gobiernos irán a la guerra […] Simplemente, se inventarán un enemigo”.

Su colega “deflacionista” (Mish) ha comentado en su blog (http://globaleconomicanalysis.blogspot.com/2009/11/marc-faber-sees-war-against-invented.html ) esas ideas del “hiperinflacionista”

Faber: ¿Habrá otra guerra y será contra un enemigo imaginario?

Mish dice en su Blog que si y que será contra un enemigo imaginario. Casi todas las guerras son contra un enemigo imaginario y/o de escaso interés vital para los Estados Unidos. La Primera Guerra Mundial, Corea, Vietnam, y la Segunda Guerra del Golfo eran todas innecesarias. La Segunda Guerra Mundial fue un resultado directo de la Primera. La Guerra Contra el Terrorismo es absurda. El terror es un método. Hacer una guerra sobre un método contra un enemigo que no tiene un país real está condenada al fracaso y a desperdiciar y malgastar mucho dinero. En cuanto a quién sería el siguiente, dadas las amenazas indirectas lanzadas contra Pakistán, ése sería un lugar a tener en cuenta. Irán sería otro.

¿El índice S&P 500 y el Dow Jones bajarán en relación con el oro?

Mish está de acuerdo con eso.

¿Habrá un gran colapso y luego toda la expansión crediticia llegará a su final, los gobiernos continuarán imprimiendo dinero lo que con el tiempo conducirá a tasas de inflación muy altas, y la economía no responderá al estímulo?

Mish dice “que la economía tampoco está respondiendo al estímulo en la actualidad, al menos de una forma significativa. El 100% del crecimiento del PIB estuvo directamente relacionado con el estímulo público. La idea de que el gasto público puede dar comienzo a una recuperación económica auténtica es ridícula. No obstante, el gasto público sí puede empezar un boom artificial. La burbuja inmobiliaria es un ejemplo de esto. Sin embargo, para que comience un boom, los individuos y las empresas tienen que estar dispuestas a llevarlo a cabo. Ésa es la manera como funciona en una economía basada en el crédito. Ahora mismo el crédito personal se está contrayendo, los préstamos mediante tarjetas de crédito están cayendo y las empresas, simplemente, no quieren expandirse ante incrementos de impuestos y alto desempleo. A no ser que la Reserva Federal encienda un nuevo boom crediticio, la alta inflación es improbable. El temor ahora debería estar más en lo que haga el Congreso que en lo que haga la FED. Con todo, parece que el Congreso está empezando a ponerse un poco receloso sobre estos enormes déficits públicos. Por supuesto que el Congreso gastará, pero ¿será suficiente para que sea relevante? Lo dudo, al menos hasta que haya más purgas de deuda corporativa y de consumo vía quiebras”

Faber dice: “El sistema capitalista “tal y como lo conocemos hoy” colapsará”.

Mish responde: “De acuerdo. El modelo de papel moneda basado en el crédito que genera el sistema de reserva fraccionaria y la fabricación de dinero de la nada ha llegado a su cima. Matemáticamente es imposible que el actual esquema Ponzi de niveles de deuda cada vez más elevados sobreviva por mucho más tiempo. La única cuestión es cuándo y cómo estallará.

Faber dice: “ Los años 2006 y 2007 fueron “la cima de la prosperidad” y es improbable que la economía mundial vuelva pronto a ese nivel”.

Mish coincide: “de acuerdo. Hace tiempo propuse que el pico del crédito y de las ganancias había llegado a su cenit. Sobre el primero (junio de 2006): “La ola final de imprudencia de los consumidores creó las condiciones exactas que se requerían para su propia destrucción. La orgía de la burbuja inmobiliaria fue el último ¡Hurra! No va a volver y no habrá una burbuja más grande que la reemplace. Tanto los consumidores como los bancos se han pillado los dedos, y las actitudes han cambiado”.

Faber dice que “el capitalismo colapsará de la misma forma como colapsó el comunismo”.

Mish responde de forma contundente: “el capitalismo no colapsará, porque no estamos practicando el capitalismo. En vez de ello, estamos inmersos en una perversa mezcla de fascismo corporativo, socialismo, corrupción y confiscación de los bolsillos para y por aquellos que controlan el país. Sí, eso colapsará”.

Por último Faber dijo: “Ningún ciudadano decente debería confiar en la Reserva Federal ni un segundo. Es muy importante que todo el mundo tenga algo de oro porque el Gobierno hará de cada dólar (en el largo plazo) algo inútil”.

Mish responde: “ningún ciudadano decente debería confiar en ningún banco central en ninguna parte. Los problemas van más allá de la FED, y en el largo plazo todas las monedas de papel valen cero. Estas monedas no fluctúan, sino que todas se hunden a tasas variables”.

¿Alguien se atreve a seguir llamando “pesimistas” a los que prevén una lenta recuperación de la economía mundial? Al lado de estos economistas, parecerían optimistas patológicos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Día 414: somos los hermanos pobres de la UE

“El hermano pobre de Europa”. Así nos califica hoy The Economist. El artículo dice que, mientras varios países de la Unión Europea han comenzado a sacar cabeza tras la dura crisis en el tercer trimestre de 2009, España siguió en caída libre (por sexto trimestre consecutivo).

Somos el país con mayor tasa de desempleo (19%) detrás de la superpotencia letona. The Economist dice que se tratar de “la resaca estructural de un país que se emborrachó" a base de ladrillos y cemento”.

La prestigiosa publicación sigue alucinando con nuestro Presidente y su optimismo patológico: en sus declaraciones en el Foro organizado por la propia publicación el pasado lunes en Madrid dijo que la “recuperación ya había comenzado”.

También hace referencia a la nueva Ley de Economía Sostenible: "buenas intenciones a falta de medidas duras; las reformas del mercado laboral quedarán fuera para agradar a los amigos sindicalistas". Una voz más que se suma al coro que reclama urgentemente una reforma del mercado laboral: “la dualidad laboral convierte al mercado español en ineficaz e injusto, ya que la mitad de los trabajadores tienen contratos indefinidos y resultan caros a la hora de despedir, mientras que el resto de la fuerza laboral pasa entre contratos por obra y servicio, subsidios por desempleo y el mercado negro”.

The Economista dice que “los trabajadores ineficientes con contrato indefinido están protegidos” y que la falta de crédito llevará a la quiebra a muichas pequeñas empresas debido al proteccionismo de empleados indefinidos y la flexibilidad limitada para nominas.

Por último considera "alarmante" el deterioro de las cuentas públicas que supone "limitaciones" para España. Ante este panorama, The Economist se pregunta de dónde vendrá el crecimiento en la economía española con menos gasto público y sin reformas radicales en perspectiva.